Te hacen las mismas preguntas por WhatsApp.
Una web puede explicar tus servicios, resolver dudas frecuentes y recoger los datos necesarios antes de conversar.
Que una persona entienda lo que ofreces y pueda actuar: pedir una cotización, reservar o hablar contigo. Empezamos por esa acción y diseñamos el recorrido para llegar a ella.
Son ejemplos para ayudarte a explicar tu necesidad. El alcance se define con tu contexto.
Una web puede explicar tus servicios, resolver dudas frecuentes y recoger los datos necesarios antes de conversar.
Revisamos el mensaje, la navegación y el formulario para que las personas sepan qué pueden pedir y cómo hacerlo.
Podemos evaluar el contenido existente, su uso en móvil y las integraciones que conviene conservar antes de rediseñar.
Definimos a quién va dirigida la web y qué debería poder hacer esa persona al terminar de visitarla.
Organizamos las páginas y revisamos una propuesta visual antes de desarrollar el alcance acordado.
Comprobamos los recorridos principales, el móvil y la configuración de indexación; acordamos cómo medir y mantener la web.
Puedes empezar con una explicación de lo que vendes, a quién ayudas y la acción que quieres recibir. Revisamos qué textos, imágenes y datos faltan y quién preparará cada uno.
Sí. Primero necesitamos conocer su dirección, la plataforma y el problema que quieres resolver. Evaluamos si conviene ajustar lo existente o plantear una nueva versión.
No podemos garantizar una posición ni que Google indexe todas las páginas. Preparamos la base técnica y contenido útil; la visibilidad también depende de la competencia, la relevancia y las decisiones del buscador.
El número de páginas, el contenido disponible, las funciones y las integraciones. Tras revisar tu necesidad, te proponemos un alcance y sus condiciones antes de comenzar. Dominio, alojamiento y mantenimiento se aclaran en la propuesta.
El formulario te acompaña a explicar qué quieres mejorar. Con ese contexto podemos revisar tu necesidad y preparar el siguiente paso contigo.